lunes, 20 de agosto de 2007

VERACRUZ PARAISO DEL NARCO


Universal, abril 2007


Narcos pelean Veracruz por ser plaza estratégicaLa lucha entre cárteles ha cobrado 70 víctimas de 2006 a la fecha, asegura la prensa estatal. Las divisiones de las bandas, señala la AFI, podrían cambiar los mandos en las rutas de distribución. El gobernador Fidel Herrera reconoce que los traficantes buscan dominar la entidad por su posición privilegiada

Las oleadas de violencia de los cárteles del Golfo y de Sinaloa-Juá rez-Milenio ahogan Veracruz desde hace casi 500 días.
Sicarios de ambas organizaciones buscan imponer su imperio de terror, extienden sus redes de corrupción a policías y prolongan sus enfrentamientos -incluso internos- en los más de 57 mil kilómetros cuadrados del territorio estatal.
La marea de crímenes del tráfico de drogas está en su punto más alto. Ejecuciones de policías, sicarios rivales, caciques y rancheros, narcomenudistas y hasta alcaldes están en la lista de asesinatos asociados al narco, cuya cifra oficial no está disponible.
La prensa estatal -varios de cuyos miembros están amenazados y tres han sido asesinados- documentó al menos 70 casos de 2006 a la fecha.
Varios sucesos constatan la presencia del narcotráfico, desde el enfrentamiento de Tlalixcoyan, grabado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), hasta la balacera de El Villarín y el narcovideo filmado y filtrado por los sicarios conocidos como La Nueva Gente; aunque a las autoridades no les parece que el problema esté tan extendido ni que sea tan peligroso como en otros estados.
Embarcados en su intento por controlar rutas y mercados de drogas en Veracruz, que en los últimos 20 años se consolidó como una de las principales plataformas de distribución hacia el centro y norte del país, según la Procuraduría General de la República (PGR), los cárteles del Golfo y el de Sinaloa-Juárez-Milenio colocaron a la entidad como uno de sus frentes de batalla en México.
Aquí también ocurre una guerra interna, pues el cártel del Golfo se dividió y entre ellos se están matando. Tal situación, según la Agencia Federal de Investigación (AFI), puede crear un cambio en los controles de las rutas de distribución y que hay en el centro de la disputa entre cárteles.
En este mar de ilícitos hay un elemento de riesgo adicional en la entidad. Las elecciones de este año para renovar las 212 ayuntamientos y el Congreso del estado, en cuyas campañas puede fluir dinero del narcotráfico y lo cual es aceptado como "un peligro siempre latente" por autoridades estatales y municipales.
Sin los cotos de poder que ejercieron en su momento los extintos caciques Cirilo Vázquez Lagunes, Toribio Gargallo y Felipe Lagunes Castillo, el gobernador Fidel Herrera Beltrán se dice dispuesto a cerrarle el paso a la narcopolítica.
Veracruz, canal de distribución
Punto estratégico para el narcotráfico por su ubicación geográfica, Veracruz enfrenta esa realidad que no es desconocida para nadie. El gobernador del estado, Fidel Herrera Beltrán, acepta que "cadenas del narcotráfico buscan asentarse en Veracruz, y desde aquí operar plataformas para desarrollar sus actividades ilícitas, debido a su estratégica localización geográfica y a su condición de estado litoral cercano a Estados Unidos".
Con una red de carreteras de casi 16 mil kilómetros de longitud, a lo largo de estas vías -por las cuales, según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), circulan 19 mil vehículos diarios- los cárteles realizan el tráfico terrestre de drogas.
Ese eje carretero conecta a seis estados del sureste -Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Oaxaca-, que son la entrada de Centroamérica a México, sitio de donde además de un gran flujo de migrantes, hay un intenso trasiego de enervantes. En suma, las carreteras que cruzan por Veracruz son usadas también por el narcotráfico para distribuir sus cargamentos de droga hacia el centro o altiplano mexicano, así como a la frontera norte por toda la zona cercana al golfo de México.
Los más de 750 kilómetros de litoral ubican a la entidad también como una geografía estratégica para el movimiento de todo tipo de mercancías, incluyendo los narcóticos. El puerto de Veracruz y la Costa Esmeralda son los puntos más usados con tal fin, de acuerdo con informes de la PGR.
Las pistas clandestinas en zonas como Playa Vicente, Tierra Blanca, Las Choapas y Costa Esmeralda son otra parte del sistema de trasiego de drogas en Veracruz. Aunque lo fuerte, según informes oficiales, es el tráfico de enervantes por la vía terrestre, principalmente en pipas con doble fondo.
El crecimiento del narcomenudeo ha sido como una marejada en la última década. Tan es así que fue necesario que la PGR y el gobierno estatal crearan en los últimos dos años cinco Unidades Mixtas de Atención al Narcomenudeo (UMAN) en Poza Rica, Veracruz, Xalapa, Las Choapas y en Córdoba. Todos esos sitios son considerados como "focos de alarma" por el consumo y venta de narcóticos, acepta el secretario de Gobierno de Veracruz, Reynaldo Escobar.
Incluso, el gobernador Fidel Herrera y los alcaldes panistas de Veracruz y Boca del Río, Julen Rementería del Puerto, y Francisco Gutiérrez de Velasco, respectivamente; así como el de Coatzacoalcos, Iván Hillman Chapoy, señalan que los narcotraficantes han buscado asentarse, tomar la entidad como plataforma de distribución de narcóticos y pretenden -afirman- dañar a nuestra niñez y la juventud con el narcomenudeo.
La PGR tiene identificados a varios de los principales cabecillas del narcomenudeo en la entidad. Ellos son Javier Díaz Ramón, alias El Java; Ricardo Valdés Mejía, El Caballo, hijo de un ex jefe de la Policía Federal de Caminos; igual está Rodolfo Cuello Juárez y a otro sujeto identificado como Lacaine, cuyo centro de operaciones está en Costa Diamante.
El narcotráfico tiene a Veracruz en su mira. Sus asesinos a sueldo han dejado una estela de sangre a su paso por la entidad. Lo mismo en el puerto, en Boca del Río, Acayucan, Poza Rica, Martínez de la Torre, Las Choapas, Playa Vicente, Soledad de Doblado, Tlapacoyan, Úrsulo Galván, Tamiahua, Xalapa, Jesús Carranza, Tierra Blanca y en otros municipios, el narcotráfico cobra cada día más víctimas en todo el estado.
Pero hay un elemento más: la guerra interna en el cártel del Golfo. La escisión en las filas de esta organización criminal es tal que a partir de la balacera del Villarín, que costó la vida al sicario Zeta-14 y a uno de sus cómplices, a la fecha son ya un total de 12 muertes por este caso.